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sábado, 16 de noviembre de 2013

NUESTROS DÍAS EN PAI

Agusto, tranquilos, sin demasiadas complicaciones. Nuestros días en Pai fueron muy relajantes y divertidos.

Yo me dediqué a buscar una escuela para hacer mis cursos de masajes y la encontré la primera tarde paseando por el mercado después que me dijeran que no había ninguna en la que enseñaran masajes de aceite. No te puedes fiar demasiado de lo que dicen, mejor salir a investigar por tu cuenta.

Deliciosas bolitas de leche frita de coco
Exploramos los alrededores en nuestra moto alquilada y descubrimos las aguas termales, el pueblo chino, cascadas y elefantes.


Pasamos los días disfrutando de la tranquilidad de Pai, jugando a cartas, paseando por su mercado nocturno y probando diferentes tipos de comida, zumos, helados... Yo me apliqué aprendiendo mis cursos y mientras tanto Ricky se entretenía en las aguas termales, haciendo un poco de deporte o de paseo con la moto.











Queríamos visitar el pueblo chino y fuimos en su busca.



En un cruce paramos a preguntar a una pareja que iba también en moto con la suerte de que el chico, alemán, hablaba español pero la verdadera suerte, que siempre nos sonríe, era que la chica ¡era china!, no pudo ser mejor la compañía para esta visita. Probamos unas sopas chinas buenísimas y Lii nos explicó genial muchas cosas sobre este pueblo chino.




Mas tarde decidimos ir de nuevo todos juntos a bañarnos a unas cascadas a tan solo 1 km del 
pueblo chino. El agua estaba bastante fresca, sobre todo después de probar los suculentos baños termales... Nos despedimos de la pareja y volvimos a Pai con el tiempo justo de cargar la mochila, devolver la moto y pillar una minivan con rumbo a Chiang Mai.

BYE BYE PAI!




lunes, 11 de noviembre de 2013

PAI

Bienvenidos a Pai, una pequeña y encantadora población escondida entre montañas en la provincia de Mae Hong Son.

Pai encandila a todos los que pasan por aquí, con sus calles llenas de vida, cientos de puestos callejeros de comida, ropa y souvenirs y un ambiente hippie que, a nosotros, nos ha atrapado.

Pero todavía son más impresionantes sus alrededores con aguas termales, cascadas, ríos, un pueblo chino y ¡mucho más!

Nos alojamos en el Family Huts guest house por tan sólo 300 THB la noche en un bungalow con baño, ¡este sitio sí que mola! Para llegar hay que cruzar el río por un puente de bambú. Alrededor de nuestro bungalow crecen cientos de plantas de marihuana, bueno dice el dueño que es una planta parecida... yo me abstengo de opinar :P




Alquilamos una motocicleta para explorar los alrededores y visitamos 2 fuentes termales. La primera se encuentra camino a Mae Song y es mucho más natural en medio de la selva y sin apenas turistas, la entrada sólo cuesta 20 THB y el agua tiene una temperatura ideal de unos 28º.



La segunda se encuentra hacia el otro lado del pueblo cruzando el río y se ha convertido en un parque nacional. Está mucho más preparada para el turismo y cuesta 200 THB. Hay unas 8-10 pozas y cada una está en un nivel superior y el agua va ganando un grado a medida que se asciende hasta los 38º, ¿podrás soportarlo? (yo no jajaja)






Contratamos una excursión para bañarnos y disfrutar de un paseo en elefante, ¡por fín! era algo que me hacía mucha ilusión hacer y lo pasamos genial (a pesar del dolor de culo que tenemos desde entonces...) montamos a pelo en el elefante sin silla ni nada como los de Bilbao jajaja y nos dirigimos hasta el río, fue muy divertido el paseo y el guía muy gracioso, tenemos muy buen recuerdo de esta actividad y a diario nos acordamos de las palabras que le decía el guía al elefante para que se tumbase en el río "maló maló, malóóó di di malóó!" jajaja







Todos los días al atardecer paseamos por el mercado nocturno y probamos comida de aquí y de allá, todo lo que nos llama la atención, son una maravilla los mercados nocturnos de Tailandia.

Pero la verdadera razón de venir hasta aquí, al norte del norte de Tailandia no fue otra más que la de poder realizar mis cursos de masajes, ¡pronto os contaré cómo me han ido!

Tengo muchas ganas de empezar ¡SÍ!